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Miguel Rodríguez-Acosta

La exposición, comisariada por Mª Dolores Jiménez-Blanco, recoge una amplia selección de la creación artística de Miguel Rodríguez-Acosta (Granada, 1927) sobre lienzo y papel, así como de su obra gráfica, desde la década de los ochenta hasta los primeros años del reciente siglo.

 

La muestra se centra en las obras de madurez del artista, cuya dilatada trayectoria se remonta a los años cincuenta, aunque es a finales de los setenta cuando retoma una pintura que había abandonado, y lo hace desde unos preceptos e intereses que le aproximan a cierto expresionismo abstracto norteamericano, así como a la abstracción lírica europea.

 

La obra de Rodríguez-Acosta recoge junto a los mencionados intereses pictóricos tan apreciables en el trabajo de los últimos años, una marcada influencia de tendencias que en un principio podrían parecer algo dispares, como son las que sobre su trabajo ejercen el clasicismo italiano y el arte nazarí.

 

El influjo del clasicismo italiano está especialmente presente en el inicio de su trayectoria; sin embargo, no lo abandonará jamás, pudiéndose intuir, como afirma la comisaria, “en el sentido de mesura o pulcritud compositiva, en toda su obra”. La herencia nazarí tampoco le resulta extraña, implicándose activamente en su estudio y difusión. Su diálogo con esta herencia lo entabla a través de las mallas de pinceladas que configuran las superficies de sus cuadros, su exhuberancia cromática o esa sensación de transparencia sobre la que llama la atención Mª Dolores Jiménez-Blanco. “De hecho, la atención que el pintor dedica a la superficie del cuadro,” comenta, “a sus texturas, a su materialidad como objeto, da la sensación de estar también en consonancia con la peculiar concepción que parece definir a la Alhambra, siempre atenta al primoroso cuidado del detalle, a la superficie del monumento entendido como una preciada joya.”

 

Sus composiciones cobijan desde las referencias a su tío, el pintor José María Rodríguez-Acosta, a los Nenúfares de Monet, incluyendo alusiones constantes a su tiempo, mientras echa la vista atrás para hablar, una vez más, del pasado, en un lenguaje cosmopolita con un cierto regusto local.

La exposición, comisariada por Mª Dolores Jiménez-Blanco, recoge una amplia selección de la creación artística de Miguel Rodríguez-Acosta (Granada, 1927) sobre lienzo y papel, así como de su obra gráfica, desde la década de los ochenta hasta los primeros años del reciente siglo.

 

La muestra se centra en las obras de madurez del artista, cuya dilatada trayectoria se remonta a los años cincuenta, aunque es a finales de los setenta cuando retoma una pintura que había abandonado, y lo hace desde unos preceptos e intereses que le aproximan a cierto expresionismo abstracto norteamericano, así como a la abstracción lírica europea.

 

La obra de Rodríguez-Acosta recoge junto a los mencionados intereses pictóricos tan apreciables en el trabajo de los últimos años, una marcada influencia de tendencias que en un principio podrían parecer algo dispares, como son las que sobre su trabajo ejercen el clasicismo italiano y el arte nazarí.

 

El influjo del clasicismo italiano está especialmente presente en el inicio de su trayectoria; sin embargo, no lo abandonará jamás, pudiéndose intuir, como afirma la comisaria, “en el sentido de mesura o pulcritud compositiva, en toda su obra”. La herencia nazarí tampoco le resulta extraña, implicándose activamente en su estudio y difusión. Su diálogo con esta herencia lo entabla a través de las mallas de pinceladas que configuran las superficies de sus cuadros, su exhuberancia cromática o esa sensación de transparencia sobre la que llama la atención Mª Dolores Jiménez-Blanco. “De hecho, la atención que el pintor dedica a la superficie del cuadro,” comenta, “a sus texturas, a su materialidad como objeto, da la sensación de estar también en consonancia con la peculiar concepción que parece definir a la Alhambra, siempre atenta al primoroso cuidado del detalle, a la superficie del monumento entendido como una preciada joya.”

 

Sus composiciones cobijan desde las referencias a su tío, el pintor José María Rodríguez-Acosta, a los Nenúfares de Monet, incluyendo alusiones constantes a su tiempo, mientras echa la vista atrás para hablar, una vez más, del pasado, en un lenguaje cosmopolita con un cierto regusto local.

1. Miguel Rodríguez-Acosta. Tibio temblor de la niebla, 1984, Óleo sobre lienzo, 100 x 100 cm, ©Colección José María Rodríguez-Acosta Márquez, Granada
More detail and resolution
2. Miguel Rodríguez-Acosta. Rastro perdido 7, 1994, Óleo sobre lienzo, 97 x 146 cm, ©Colección del artista, Granada
3. Miguel Rodríguez-Acosta. Palíndromo XXIX, 1990, Gouache sobre papel, 25 x 35 cm, ©Colección del artista, Granada
Credits
Organized by:
SEACEX, Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (España)

Ministerio de Asuntos Exteriores. Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas

Curators:
María Dolores Jimenez-Blanco

Artists:
Miguel Rodríguez Acosta

Venues
Real Academia de España en Roma
Rome (Italy)
February 27 - March 30, 2004

Palais Harrach
Vienna (Austria)
July 14 - August 24, 2003
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